Uno siempre tiene que saber cuándo alejarse. Cuando es evidente que los sentimientos son desencontrados, que lo que hace el otro no alcanza, que las intenciones son distintas, que la carga emocional no es la misma. Cuando el corazón está a punto de involucrarse, cuando los abrazos empiezan a causar efecto, cuando se comienza a extrañar... Cuando sabemos que estamos a nada de reclamar cosas de las cuales no tenemos derecho.
Siempre puede llegar ese momento, aquel en el cual tengamos que rendirnos; donde lo único que debemos hacer es apretar el corazón y marcharnos, partir con nuestras ilusiones y nuestras ganas de más a otro sitio. Como si fuera fácil...
Irnos para evitar sentir más, para evitar futuras heridas, para no tener que obligarnos a olvidar luego. Y es en este momento donde debemos procurar no quedar en evidencia, que el otro no se de cuenta, que no nos descubra. Simplemente marcharnos; como si nunca hubiese pasado nada, como si nunca hubiésemos pretendido más, como si jamás hubiésemos querido quererlo. Irnos.
Nobody said it was easy.
viernes, 13 de abril de 2012
jueves, 22 de marzo de 2012
Ok
Ok. ¿Cómo superar que él lo ha superado?
Cómo asumir que se terminó, que no lo aprovechaste, que yo no hay vuelta atrás. Él te cuenta de sus nuevas historias y vos, infelizmente, atendés. Atendés mientras pensás en que vos no podés ni siquiera intentar contarle algo interesante de tu parte porque lo único que tenés en este momento es un par de pelotudos atrás y media docena de historias frustradas. Entonces le contás eso, le contás de tus historias frustradas. Y él se atreve a darte consejos, lo cual es genial. Pensás "Cómo carajo llegaste a esto, Paula". Y la respuesta es muy simple y la sabés. Siendo forra. Nada más ni nada menos. No te portaste bien, él se fue. SIMPLE.
No aprendés más. Y no querés. No aprendés, no querés, no aprendés, no querés. La repetición es un recurso tremendamente efectivo, osea que vas a seguir cometiendo errores pelotudos, y vas a seguir sin aprender un carajo. Qué alivio.
Cómo cerrar historias. Cómo superar el hecho de que sos un poquito hija de puta. Imposible.
miércoles, 8 de febrero de 2012
Solamente él
Solamente él supo entenderme, supo aceptarme como era, supo amarme con mis locuras y defectos y sin exigir nada a cambio... Solamente él me amó incondicionalmente y por encima de todo y todos. Supo perdonarme cuando no lo merecía, abrazarme cuando lo necesitaba, estar cuando nadie más estaba. Él me conocía más que a nadie, sabía cuando estaba mal, cuando tenía ganas de llorar, cuando tenía ganas de reír exageradamente, cuando tenía ganas de salir corriendo. Él se reía con cada cosa que yo hacía, hasta con cosas que otros no toleran, él sabía cómo hacerme sentir bien siempre, sabía cómo hablarme, cómo hacerme sentir importante. Él sabía cómo quererme. Sabía de más que no era perfecta, y jamás pretendió que cambiara en nada, me quiso tal cual era y se prometió a sí mismo quererme para toda la vida. Él hizo de mi una parte necesaria de él. Yo era su pequeña, y mientras estuviera con él sabía que nada podía pasarme, porque él iba a estar ahí para defenderme, para protegerme.
Con él podía ser yo tal cual era... Idiota, orgullosa, peleadora, egoísta, mala, fría, caprichosa, inmadura... Imperfecta. Con él fui yo misma, sin retoques. Él me amaba de todos modos, no hacía falta que fingiera ser nada que no era. Con él fui espontánea, libre, feliz por momentos.
Y quizás jamás nadie vuelva a amarme como él, a entenderme como él, a abrazarme como él, a mirarme como él... como si no hubiera nada más importante en ese momento. Quizás nadie pueda sentir nunca lo que él sintió por mi, quizás nadie pueda nunca entregarse como él se entregó conmigo.
Pero como a todas las cosas que prometen hacerme bien en este mundo lo dejé ir. No era para mi, no. Yo no lo merecía. (Y no quise merecerlo)
Con él podía ser yo tal cual era... Idiota, orgullosa, peleadora, egoísta, mala, fría, caprichosa, inmadura... Imperfecta. Con él fui yo misma, sin retoques. Él me amaba de todos modos, no hacía falta que fingiera ser nada que no era. Con él fui espontánea, libre, feliz por momentos.
Y quizás jamás nadie vuelva a amarme como él, a entenderme como él, a abrazarme como él, a mirarme como él... como si no hubiera nada más importante en ese momento. Quizás nadie pueda sentir nunca lo que él sintió por mi, quizás nadie pueda nunca entregarse como él se entregó conmigo.
Pero como a todas las cosas que prometen hacerme bien en este mundo lo dejé ir. No era para mi, no. Yo no lo merecía. (Y no quise merecerlo)
viernes, 25 de noviembre de 2011
"A las 18hs para que no haga tanto frío"
Asumo que vos y yo ya no nos vamos a casar, ni vamos a tener hijos. Ni vamos a encontrarnos cuando tengamos 30 años el 1 de Mayo del 2020 a las 18hs en el banquito del medio de aquella plaza para evaluar por qué fuimos tan estúpidos 10 años antes. Asumo que ya se fue, todo. Se fue. Las expectativas, el amor, el perdón, la empatía... todo, todo...
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